¿Es
posible que RDP, en su mundo al revés, se sienta orgulloso de un fracaso, sin
precedentes, en la gestión municipal comeña?
La gestión edil de Raúl Díaz Pérez va a pasar a la historia como la peor.
A pesar de sus orígenes radicales etnocaceristas, UPP, en Lima y especialmente en el distrito de Comas, no se ha puesto la camiseta partidaria, y ha preferido vivir a la sombra de la corrupción y evadir su responsabilidad política en el descalabro de esta nefasta gestión.
De los delitos que se han sucedido durante 34 meses de latrocinio, no nos vamos a ocupar en esta oportunidad. La simulación de donaciones como compras, y el hurto de dinero del gobierno central destinado a canastas familiares para las familias de menores ingresos, y que ha ido directo al bolsillo de inescrupulosos funcionarios en plena pandemia y en plena desgracia nacional, pinta de cuerpo entero a las hordas de delincuentes que gobiernan Comas, por lo que se encuentran actualmente procesados.
Pero la historia negra de RDP no se circunscribe a robarle víveres al pobre en plena desgracia, va mucho más allá, y, lamentablemente, ha invadido prácticamente todos los ámbitos del quehacer municipal comeño.
Los ejemplos son innumerables, pero algunos nos pueden dar una idea del descalabro:
La
Gerencia de Fiscalización y Transporte, con sus esbirros de Control y
Operaciones, se han convertido en la fuerza de choque, en una banda criminal
suelta en plaza y sin control, con licencia para extorsionar y tirarse abajo
cuanto comerciante o empresario tenga la osadía de querer invertir o crecer en
Comas, sin importarles las fuentes de trabajo, familias y rentas que afectan, y
que desde hace 3
años asolan Comas con los innumerables jefes que se han sucedido en estas
jefaturas y el padrinazgo del número 1
de la municipalidad de Comas (a que no adivinan quién es).
A
través de la Subgerencia de Promoción Empresarial, y Defensa Civil se le pone
precio a casi todas las actividades económicas del distrito, en una negación
perversa y orientada a la coima o la extorsión, que termina afectando el micro
y pequeño emprendimiento y la reactivación económica distrital, en pleno
proceso de recuperación del empleo y la reactivación del país. La altísima
rotación de su personal, su falta de preparación, la ausencia de protocolos
estándar para los casos comunes, el incumplimiento permanente de plazos,
requisitos y el mismo TUPA de la entidad, la creación permanente de
nuevas condiciones y “procedimientos”, llegando al maltrato a los
contribuyentes, son el piso sobre el que navega esta absurda concepción de la
“promoción empresarial”.
La
Subgerencia de Trámite Documentario y Archivo sigue atracada en el pasado, con
el mal llamado Sistema de Gestión Documentario, cuya única y obsoleta misión es
la de recibir y trasladar papeles, que la incapacita para dar un salto a la
modernidad y la informatización del proceso de atención, que ahorre los
millones de horas que pierde la entidad edil y que perdemos los vecinos, en un
sistema realmente ineficiente, lento impredecible e impredictible.
Responsabilidad, o mejor dicho irresponsabilidad que comparte con la Subgerencia
de Planeamiento y Modernización, otra perla que, tras varios años, no asume su
principal responsabilidad y motivo de su existencia: la modernización de
los procesos de la entidad municipal comeña.
La
Subgerencia de Recursos Humanos, dedicada a desconocer derechos laborales, otra
piedra del pasado, que ignora que el trabajador debe ser incorporado al proceso
productivo como un colaborador y no colocado al frente como enemigo, generando
millones de soles en pérdidas por las multas impuestas por la SUNAFIL, y gasto
innecesario en miles de juicios contra la Municipalidad de Comas por
incumplimiento de la ley y pactos colectivos de larga data, mantiene una guerra
de baja intensidad contra la masa laboral municipal la que lo responsabiliza de
su inacción para aprobar y luego implementar los protocolos de bioseguridad
ordenados, hace más de año y medio, por el gobierno central y por ello,
también, conjuntamente con el alcalde, responsable del deceso de varios
trabajadores en actividad, que fueron obligados a laborar en condiciones de
riesgo extremo, sin las mínimas medidas de protección, en pleno auge del mortal
Covid-19, a pesar de las
múltiples exigencias que fueran presentadas.
Entre
la Subgerencia de Estudios y Proyectos y la Subgerencia de Obras Públicas se
disputan el título a la inutilidad. Dedicadas a la producción de microproyectos
que le permiten al alcalde inflar su ego con la diaria y eterna inauguración de
pequeñísimas obras que van desde 5
metros de veredas a una pizarra, han abandonado la formulación de perfiles y
proyectos de obras de gran envergadura, como la prolongación de las Avenidas
San Felipe y San Carlos y prácticamente todas las avenidas de la Zonal 14; Proyectos de
riego tecnificado y de una red de pozos de tratamiento de aguas residuales que
le pongan fin al desierto de Comas, todo ello con la ejecución a bajo costo de
estas a través de un parque automotor propio (mezcladora, concretera,
asfaltadora, rodillo, etc.,), proyecto que hace mucho es una realidad en otras
municipalidades; y que producen como promedio un ahorro del 40 al 70 % del costo total
por cada obra.
La
Subgerencia de Serenazgo, solitaria unidad orgánica de la Gerencia de Seguridad
Ciudadana, sigue haciendo agua en sus casetas de PARMETs, ha fracasado con los
abusivos y coimeros Tukuy Rikus, y lo único bueno: su Central de Monitoreo y
Videovigilancia, es solo un elefante blanco, con poquísimas cámaras, la mayoría
de ellas enfocada a los trabajadores de la propia entidad municipal,
incapacitada para ofrecer un servicio significativo a la PNP y a los propios serenos de a pie.
De
la Subgerencia de Gestión y Manejo de Residuos Sólidos hay muy poco qué decir. La
política de la autoridad, orientada al diezmo de la empresa privada, ha
terminado por “matar” o reducir su parque automotor a la minina expresión, a
tal punto que la Municipalidad de Comas ha eliminado su propia capacidad
operativa y un contrapeso que impida la interrupción o pérdida de calidad del
servicio, por coacción (reducción de unidades por falta de pago a la empresa privada),
o una medida laboral.
Hay
que ser claros, en estas condiciones, el Gerente de Gestión Ambiental y el
Subgerente de Limpieza Pública, es Arguelles, el dueño de la empresa privada
que ostenta casi el 100 % del servicio de recolección de la basura en Comas,
ni más ni menos.
De
la Subgerencia de Áreas Verdes tampoco hay mucho qué decir. Se sigue la ruta de
los predecesores, con el “mantenimiento” de 30
o 40 parques al año,
terminan secos a los pocos meses, y se vuelve a efectuar, una y otra vez, la
eterna ruleta de “mantenimiento” de las mismas áreas verdes, que beneficia
algunos bolsillos y la tercerización de este servicio. No existe un inventario
de especies, menos de árboles, desconoce el concepto de frontera y la gestión
de la descontaminación, es un área rémora y sin futuro.
A
través de la Subgerencia de Educación y Cultura, cero en inversión, funciona
como una agencia de empleos con la friolera de 13 locadores que van desde un
arqueólogo, profesores de deportes, etc., etc., en actividades fantasmas que
nadie sabe en qué planeta se realizan.
La
Subgerencia de Recaudación y Control Tributario, la Subgerencia de
Fiscalización Tributaria, la Subgerencia de Registro Tributario y Orientación
al Contribuyente, y la Subgerencia de Ejecutoría Coactiva Tributaria, pequeños
reinos de la Gerencia de Administración Tributaria, son un mundo aparte, viven
en otro planeta, dedicados a proveer de dinero fresco a la cúpula que gobierna
Comas con RDP a la cabeza, tienen licencia para
prácticamente todo. Y ello solo es posible con libertad absoluta y una altísima
dosis de discrecionalidad, que ha terminado convirtiendo a una tradicional
maquinaria técnica en una de expoliación, exacción y asalto al vecino, con la
violación sistemática del debido proceso y de los derechos más elementales de
los contribuyentes, con un resultado previsible: abuso, cobros y embargos
indebidos; y un doble estándar de corrupción: uso abusivo de la Base presunta
para inflar cuentas y obligar la coima, y la eterna mata-cuenta, sistema que
premia a quienes tienen el dinero suficiente para pagar una mínima porción y
una coima jugosa por “demoler” sus edificaciones en la base de datos de rentas.
Todo eso es tan solo un vistazo, lo que salta a la vista, porque en realidad existen cientos de evidencias de una clarísima voluntad delictuosa, una sistemática vocación de abuso, y, de otro lado, un claro desconocimiento de la ley que explica el fracaso rotundo de RDP al frente de la Municipalidad de Comas.
En estas condiciones, RDP, con varias decenas de denuncias por corrupción de funcionarios, de estas la mayoría en pleno proceso penal, con un fracaso calamitoso a cuestas en la gestión municipal comeña, con un conflicto interno provocado por sus propios funcionarios, y que lo pintan como el peor alcalde la historia comeña, incapacitado para producir un salto a la modernidad, e incluso como un pésimo administrador de la crisis municipal, hace pocos días atrás, y nada menos que delante de la Vicepresidenta del Perú y de alta oficialidad de la PNP que asistían a una ceremonia oficial, se ha permitido, mostrar en público , su odio visceral contra sus trabajadores, que es una extensión de su odio al éxito del emprendedor y su libertad de elección, y ha blandido infundios y mentiras, llamando parásitos a sus trabajadores, cuando más del 65 % de ellos se encuentran contratados por su propia gestión, y mintiendo o diciendo verdades a medias, al señalar que cobran sin trabajar, cuando la mayoría se encuentra laborando, cuando el retorno ha sido sistemáticamente obstaculizado por su mismo Subgerente de Recursos Humanos, y cuando los pocos que se encuentran aun sin ser reincorporados dependen de los protocolos establecidos por el gobierno central y no de su voluntad.
¿Esta
es la gestión de la que RDP se siente satisfecho…?
¿Cuál
es la obra trascendente que expliquen sus 34
meses de gestión?
¿Es
que resultó electo por deporte o una venganza del destino?
Si
se ponen en una mesa, los grandes retos del distrito: Atención eficiente de los
grandes servicios administrativos, Atención eficiente de los grandes servicios
públicos, Planificación y orden en la ciudad, Descontaminación, Lucha contra la
inseguridad y la delincuencia, Transparencia y eficiencia en el gasto público,
etc., etc.
¿Cuál
es el éxito que la gestión de RDP puede exhibir?
Nada
de nada….
Raúl
Díaz Pérez, no tiene autoridad moral para pronunciarse respecto a nada, y su
vida política se debe acabar aquí, su ex partido y su nueva agrupación
partidaria deben saber que ahora tiene experiencia en dirigir una banda de
incapaces y extorsionadores, pero que no tiene capacidad para gobernar. Esta
pequeña mirada a su gestión nos da una muestra de la absurda ruta escogida por
el incapaz y sus secuaces, y que ha terminado desperdiciando nuestras
expectativas en 4 años
de desastrosa gestión.
Atte., Salomón Márquez