Desde hace muchos años venimos denunciando esa pésima costumbre de alcaldes y GM de contratar a personas en las que no concurren los requisitos exigidos por ley para ocupar cargos públicos. Eso que llaman meritocracia es letra muerta en la gran mayoría de municipalidades del Perú. Pero no es solo eso, sino el uso y abuso del que hacen gala los alcaldes bajo el socorrido pretexto de la Autonomía Municipal, art. 194 de la Constitución Política del Estado.
Lo que decimos no es ninguna novedad para nadie. Desde hace casi
18 años, en Comas, con la llegada de
Miguel Saldaña Reátegui es que se institucionaliza la corrupción y la impunidad
en la designación de los funcionarios de confianza del alcalde de turno, y no
es hasta 2019, con la
llegada de Raúl Díaz Pérez y su banda, que la institucionalización de esa mala
práctica adquiere proporciones colosales, apocalípticas.
Esta situación no tuvo que esperar siquiera un años o los
famosos 3 meses o 100 días como mínimo, del saque tuvimos
un primer gerente municipal que no daba la talla ni como mala broma, salido de
las canteras del amiguismo o pago político del vientre de alquiler que es y era
UPP, Wigberto Boluarte, fue un completo fracaso en toda la línea; cargado de
títulos y puestos, todos políticos, que no tenían nada que ver con el quehacer
municipal y sí mucho con los cargos por favores políticos. Así, han ido pasando
por la Gerencia Municipal de Comas pura morralla bagre, acosadora y corrupta.
En la actualidad, en Comas tenemos un remedo de GM, con la presencia de Rubén Rivera
Chumpitaz, un total cero a la izquierda, cuya única finalidad sería estampar su
firma en los documentos que el alcalde le ponga por delante. De los demás
sujetos que en algún momento han ocupado puestos claves, ninguno ha rendido lo
que los comeños esperábamos de ellos. Hemos visto pasar decenas de miserables
en las áreas claves de la administración municipal y todos, sin excepción, han
sido totalmente corruptos, gente que ni siquiera alcanzaban a cumplir siquiera
con un título profesional y menos, por supuesto, con la experiencia y
capacitación requerida por ley, perfil profesional que le llaman.
Sería largo y tedioso mencionar uno por uno a la sarta de vagos
y corruptos que han infestado e infectado nuestro municipio. Ya en 2019 la OCI entregaba su primer
informe y único, dicho sea de paso, el Informe 006-2019-OCI, en el cual
se mostraban cuatro (4) puntos
vitales donde se festinaba la ley al regalado gusto del alcalde, con la
descarada complicidad de los 15 regidores, es decir, de todo el Concejo Municipal en pleno. Y así
algunos descastados quieren postular a la alcaldía de Comas el próximo año ¡Qué
concha!
Ese informe, el 006-2019, informaba de los
primeros Doce del Patíbulo que no tenían título profesional, experiencia y nada
que ver con capacitación alguna para el cargo. Pero por ventura, ¿alguien puede
creer que Raúl Díaz Pérez hizo caso de esas advertencia? ¡Las huiflas!, le
llegaron a la punta del taco, como suele decir su íntima amiga y paisana Maybi
Silva Pérez. De allí para adelante, la cosa fue de mal en peor, hasta llegar a 2021, donde todo indica que ya tocamos fondo. Ver para creer, dijo un
ciego, veamos pues.
Para hacerla corta y breve, veamos lo que esta gestión municipal
tiene para ofrecer al pueblo comeño y sus sobrevivientes en el área del
comercio y las MYPES,
emprendedores y personas que quieren o pretenden reactivar sus pequeños
negocios actualizando sus certificados de Defensa Civil. En Control y
Operaciones tenemos a un bachiller en Administración de Empresas, nada menos, Misraim
Arioc Vía Huerta, cuando el MOF y SERVIR exigen un abogado titulado para ese puesto. En Promoción
Empresarial nos vamos de cara con la triste realidad de tener a un bachiller en
Ciencias Políticas como subgerente, Pedro Ignacio Goñe Blas.
¿Algo más que pueda sorprender a los comeños? Claro que sí, en
Defensa Civil está el Ing. Industrial Jaime Coarite Choquehuanca con apenas un
año de graduado y quien jamás ha sido funcionario en ese cargo, a lo mucho
técnico administrativo y paren de contar. Igual sucede en la gerencia de Desarrollo
Económico y Gestión Territorial con el geógrafo Elvis Briceño Rivadeneyra,
quien tampoco puede exhibir experiencia ni
capacitación en el cargo que ocupa, lo que sí puede exhibir y con lujo de
detalles es su participación en las decenas de licencias de funcionamiento y Certificados
de Defensa Civil que se tramitaron con la ayuda de Cindy Guzmán Rivera, cuando
la susodicha era quien mangoneaba en promoción empresarial, trámites bastante
raros, por decir lo menos en cuanto a las zonificaciones y compatibilidades de
uso, como en el caso de COMERCIAL ALGODÓN Y PUNTO SAC, CENTROLAB SAC.
Solo por estos dos casos ya vemos el cordón umbilical que une a
los “funcionarios” de Raúl Díaz Pérez, la falta de empatía y solidaridad de esta
gentuza con el pueblo comeño y los vanos intentos de reactivar nuestra
economía, todos los días salen de cacería los fiscalizadores municipales de
Control, los de Fiscalización Tributaria, los inspectores de transporte
municipal y cómo no, los multipresentes embargos de la Ejecutoría Coactiva
Tributaria, el permanente acoso de la sub gerencia de Orientación y Registro
del Contribuyente, ante la pasmosa inacción y constante complicidad de los 15 regidores y un gerente OCI, shakiro al 100 %, con una caricatura de prensa mermelera
para decir chicheñó al alcalde de turno. Y cuándo no, los eternos candidatos a
la alcaldía comeña que solo salen para ofrecer un futuro diferente si los
elegimos.
¿Seguiremos con la misma cojudez el próximo año? De nosotros
depende cambiar el rumbo de Comas para los años venideros, y para que no lo
olviden, les dejo un artículo de Cecilia Bakula, de El Montonero, sobre la
Corrupción y Designación de Funcionarios:
“Si bien esa forma delincuencial de actuar no ha
desaparecido, se hace ahora menos evidente o, mejor dicho, se actúa más en la
sombra y con algo más de precaución. Ahora nos enfrentamos a nuevas formas de
corrupción que parecen convertirse en derechos de acción. Y me refiero a la
intensa y constante voluntad de entregar cargos públicos a personas que, salvo
que demuestren lo contrario, están absolutamente incapacitadas técnica,
académica y profesionalmente para asumir y ejercer el cargo que, a manera de
pago de favor o de complaciente amistad, se les otorga. Y ello, se agrava
cuando se asciende a cargos de responsabilidad a personas cuyo prontuario
policial y judicial les debería de poner un poco de color en la acara para
tener vergüenza y no atreverse a aceptar, con tanta desfachatez, aquello que se
les encomienda.
Por supuesto que esta realidad
de corrupción es de graves consecuencias y de responsabilidad legal y moral, de
lo que deberán dar cuenta tanto quien designa, como quien acepta un cargo para
el que no tiene idoneidad. Y ello va en desmedro de la eficiencia
gubernamental, en detrimento del indispensable y urgente avance en las
instituciones públicas. Y además obliga, sin duda, a que se incorporen también
filas de asesores, supuestos expertos y ayudantes, a fin de que la incapacidad
no sea tan evidente. Parte de esa corrupción implica que se vaya postergando a los
que sí conocen de los temas sensibles en los diversos ministerios y entidades
estatales. En las regiones, en las empresas del gobierno, vemos que día a día
esa conducta corrupta se enquista más y más.
Al margen de lo que implica de
vulneración a la decencia pública y a la urgente eficiencia del gobierno de
turno, todos estos actos conllevan consecuencias económicas muy graves.
Implican también afectación a los derechos humanos; solo que no vemos esas
consecuencias, que se van engarzando hasta parecer invisibles, pero no lo son.
No tener condiciones para un cargo y aceptarlo es
altamente peligroso, inmoral, ilegal y antitécnico, y ofende a toda la
estructura social de gobierno. Ofende a quienes se han preparado para servir y
a toda la población que tiene el derecho a saber que los sueldos y haberes que
se pagan serán para funcionarios aptos, capaces, rectos y realmente servidores.
Solo cuando entendamos que el sentido de servir, implica esfuerzo,
transparencia, entrega e idoneidad, estaremos empezando una auténtica
renovación nacional. (…)”.






